Un grupo de investigación de la Universidad de Jaén ha desarrollado un modelo que identifica de forma más clara los productos con distintos niveles de calidad. Se pretende eliminar la confusión a la hora de comprar un alimento, como ocurre con el aceite de oliva. Se analiza lo que tiene que aparecer en el etiquetado, si palabras cortas o largas, números, colores, signos o símbolos, para facilitar la elección a los consumidores.
Un equipo del Departamento de Organización de Empresas, Marketing y Sociología de la Universidad de Jaén (UJA) ha diseñado un sistema de clasificación de alimentos más sencillo e intuitivo. La idea se centra en facilitar la decisión del consumidor que, en ocasiones, duda sobre adquirir uno u otro artículo, ya que no queda del todo claro cuál es mejor o qué características contienen.
El planteamiento consiste en establecer recomendaciones generales para desarrollar protocolos eficaces. Con este método, se prueban distintas combinaciones para ver la más adecuada. Para ello, se analiza si es conveniente emplear denominaciones cortas o largas, números, colores, signos o símbolos, para definir la calidad de un producto y facilitar la decisión al adquirirlos.


