19 jul 2007

La despedida de un trabajador de Delphi

He recibido esta carta hoy:

La vida nos pone a prueba constantemente, y a decir verdad, jamás me imagine escribiendo esta carta. Reconozco que en estos momentos escribo con rabia, e indignación pero también con cierta dosis de esperanza, aunque pueda resultar extraño o contradictorio.

Esta historia que comenzó aquel lunes, 19 de octubre del año 1981, (hace ya casi 26 años) también tiene un final, aunque nunca fue deseado por nosotros, y si los politicos cumplen sus palabras, seguramente, será un punto y seguido, pues como dicen, pronto volveremos a encontrarnos en otra empresa.

El motivo de esta carta no es otro que despedirme, ante la imposibilidad material de despedirme personalmente de cada uno de ustedes.

Desde estas líneas, quiero despedirme de todos (compañeros y compañeras). Porque os debo muchos momentos buenos, que me han enriquecido personalmente. Os doy las gracias por los simples “buenos días”, por los guiños de ojos, por los besos y los abrazos, por ayudarme a usar la fotocopiadora o proporcionarme aquella información que necesitaba, por el intercambio de sonrisas, por compartir los cafés de las 7 de la mañana, por los cambios de turnos, por tantas y tantas pequeñas, pero importantes cosas…

Para quienes no tuve la suerte de conocer, también les muestro mi agradecimiento, porque merecen mi más sincero respeto y admiración profesional, porque todos y todas formábamos el corazón y el alma de DELPHI en Puerto Real.

Hasta siempre compañeros/as.
Luis Ojeda Aparicio
DELPHI NO SE CIERRA

15 jul 2007

La gata ni está triste ni es azul

Medio Madrid anda por Zahara de los Atunes. Las matrículas de los autos no les delatan, las formas, el acento y las conversaciones en la playa, mucho. La Gata ha conseguido este año que les dejen tranquilos y lo de la Ley de Costas...(¿de qué?) Corramos un tupido velo. No conozco un garito en mi costa tan especial, con mejor música, y tan peculiar como éste. Esta madrugada, mientras agitaba un gin-tonic en vaso de sidra con mucho hielo, escuchando a Tito Alcedo, me detuve a observar la fauna urbana. La cosa está mú malita.

A un tris de acabar la quincena, ellos y ellas -los que no se comen un colín- hacían alardes para ver si picaban. Por la mañana, los de la nueva quincena llegaron, blanquitos, directos a la arena, al chiringuito. Todos pegados al móvil. Pero ni eso importaba. A mi lado, una nena futurible decía a tres interlocutores por un móvil con música de Shakira: "Oye, que te espero en Zahara, tienes que conocer Cádiz, hay playas como en Cantabria". Habló con tres. Seguro que no se aburre este verano ¿Y si aparecen los tres a la vez? Menudo aprieto, o posibilidad. Cozaz del verano. La gata ni está triste ni es azul.

Prince of Planet Earth


Mecachis en la mar serena. El kiosco donde compro prensa internacional (lo juro, es cierto) no tiene The Mail on Sunday, por lo que no he podido ser uno de los 2,9 millones de personas (pelotazo periodístico) que tiene el nuevo disco de Prince, que se enfrenta directamente a todo el negocio discográfico, que se resiste al cambio. La iniciativa del rotativo británico (no todo está inventado, listillos) ha dado la vuelta al mundo y todos hablan de lo que está pasando con Prince. Objetivo conseguido.Ví a Prince en Cádiz, en uno de sus mejores conciertos, pero es que ahora, queridos internautas, Prince es además un genio de los negocios. Lo debe ser un tipo que ha vendido 80 millones de álbumes en su vida, que pone en jaque a la industria internacional del disco y a las tiendas y que nos sacude a diario con excelentes composiciones. Además, para colmo, habla de lo que debe preocuparnos, del planeta Tierra, un lugar donde nos hacemos la vida imposible y el cambio climático es un hecho ¿irreversible? Tengo que hablar con mi kiosquero, es que no está en nada el menda, leñe.

Su web, por si quieres tiener música de fondo antes del Tube
Me tendre que conformar con Guitar, como siempre el Tubo no falla:

Si puedes, visualiza ésto

Ven Capitán Trueno, haz que gane el bueno

La sede del Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ) en Huelva acoge una exposición en la que se rinde homenaje al Capitán Trueno dentro de los actos de celebración de los 50 años del personaje, creado en 1956 por Víctor Mora y Miguel Ambrosio. Organizada por la Asociación Cultural Seis Viñetas, la muestra se concibió durante el I Salón Internacional del Cómic de Huelva, donde se reunieron algunos ilustradores que lo han dibujado a lo largo de sus años de profesión. Así, se pueden ver trabajos de autores como Paco Nájera, Mart, Fritz, Ruizgé, Ambrós, Enrique Vega, Félix Vega, Francisco Ibáñez, Javier Mena, José Revilla, López Espí, Manuel Vidal, Jesús Merino, Paco Rodríguez, Miguel Ángel Cáceres, Gerardo Macías, Joan Mundet, Ciro Macías, Jan o Marco Macías. La Asociación Cultural Seis Viñetas edita periódicamente y sin ánimo de lucro la revista Muchocomi desde 1999, y por sus páginas han pasado más de cuarenta autores onubenses, y muchos profesionales de otros lugares. Muchocomi fue premiada en el VII Salón Internacional del Tebeo de Madrid, quedando finalista en la edición anterior del mismo evento.

Javier Amiguetti, on the road again


Javier Amiguetti está de nuevo en la carretera. Le damos la bienvenida. Periodista, fotógrafo, rockero y excelente amigo, con novia rusa tú, me cuenta Amiguetti. Le habíamos perdido la pista, andaba por Granada. Una de sus fotos, publicada este finde en EL ECONOMISTA.

Fuel en Ibiza

El esfuerzo que el coro mediático bajo influencia o temor del Gobierno está haciendo por minimizar el efecto del fuel vertido en Ibiza es brutal. Sobre todo en CNN+, y eso sin contar las escasas críticas a la tardía presencia de la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. En Flickr, ciudadanos residentes o amantes de Ibiza están colgando fotos que dejan en mal lugar a los que en sus crónicas estivales reducen el impacto del vertido a gusto de los poderosos.

14 jul 2007

Coplilla


He puesto kilómetros por medio, estoy muy lejos de mi ciudad, a la que regresé un día tal como prometí. Si no fuera por los cabroncetes y joputas de medio pelo que nos tienen que dar la brasa cuando menos lo esperamos, esto sería el paraíso. No sé si comprarme un repelente para esos idiotas o un veneno directo y sin rastro. Hoy no tengo el chichi pa fiestas, decía una amiga mía, fina ella. Os dejo este video, propio del verano, son dos luchadores, al Ricky nadie le ha regalado nada y a La Mary de Chambao, la vida le ha dado otra oportunidad. Me gusta esta coplilla veraniega.

Adiós Delphi, adiós

Ahí está, lo único que queda al final de la batalla es la familia, Raquel y Pilar con Antonio Pina, que el día 31 dejará de ser el presidente del comité de empresa de Delphi. Admito que a veces me dejo llevar por las personas en las noticias, en este caso por esta familia, unida ante todo. Me he metido en sus vidas, con su permiso, y les siento como de la familia. Verán, Delphi no ha mostrado su cara en este conflicto. El ejecutivo Gonzalo Herrera, director y nombrado máximo responsable de Delphi en Puerto Real, no ha abierto el pico en público. Ni eso hemos tenido los españoles con esta multinacional, ni un rostro, ni una voz, aunque los nombres y apellidos de los que se han salvado de un pleito complicado son conocidos por la plantilla. Antonio se ha hecho amigo de los periodistas, de la mayoría (y todos hemos opinado como Dios nos ha dado a entender), aunque alguno, como Fernando Santiago, les ha faltado al respeto, lo que determinó el cabreo de algunos. Tranqui, Fernando, nadie te hará nada nunca. No son terroristas, son trabajadores a los que se ha llevado como los nobles toros en San Fermín, camino de la Plaza, donde le esperaba el mejor aliado de los trabajadores. Es lo mejor que se me ocurre para definir lo que he visto y sentido. Mi cariño más sincero para toda la plantilla, el deseo de que pronto encuentren curro y que no dejen vivir a la Administración hasta que cumpla todas sus promesas. Y si pasa algo chungo, nada chicos, un correo electrónico, un SMS o un toque y ahí estaremos, con dos cojones y dos ovarios (y si alguien del lobby gay se cabrea que le den a discreción).