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20 jun 2010

Peligro en Gibraltar: gasolineras flotantes

Un0 de los buques gasolinera llegó a embarrancar meses atrás.
Foto: Marcos Moreno, de La Línea Digital

Un desastre en la Bahía de Algeciras, si se produjera una colisión con cualquiera de las tres 'gasolineras flotantes' gibraltareñas fondeadas en aguas españolas, causaría un perjuicio colosal en nuestras costas, marea negra podría llegar perfectamente a la Costa del Sol.
Este próximo martes, el diputado gaditano José Ignacio Landaluce expondrá con crudeza los problemas de esta "invasión" de Gibraltar, que ante la pasividad aparente del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, sigue haciendo de las suyas.
Los tres buques constituyen un peligro constante pero nadie parece querer ponerle fin. Cada año se producen más de 70.000 entradas y salidas de buques de la bahía algecireña. "Gibraltar está invadiendo España por tierra, mar y aire", afirma Landaluce. Por aire y tierra porque está ganando terreno al mar continuamente, ya sea para ampliar el aeropuerto (del que se beneficia poco España) o zonas residenciales y comerciales (como hace Hong Kong).
Por mar ante el acoso reiterado de unidades navales de la Royal Navy o policía gibraltareña contra patrulleras de la Guardia Civil, cuyas dotaciones hacen gala de una paciencia encomiable.
Y eso si contar con la potencia de las antenas de telefonía móvil que entran con tanta fuerza que si uno no se da cuenta termina haciendo llamadas internacionales con otros operadores que te cuestan un riñón. "Todo eso sucede con el conocimiento de Zapatero", afirma Landaluce. (Otros incidentes en La Línea Digital)

12 feb 2008

El Gobierno no renuncia a reclamar la soberanía de la Roca, que depende del Reino Unido

El Ministerio de Asuntos Exteriores ha editado un libro sobre el contencioso de Gibraltar en el que asegura que la reivindicación de España sobre la soberanía de la colonia británica es "irrenunciable" y que seguirá discutiéndola con el Reino Unido de manera bilateral. El libro, titulado "La cuestión de Gibraltar", repasa el desarrollo del conflicto desde una perspectiva española desde sus raíces hasta los acuerdos alcanzados en la ciudad de Córdoba en septiembre del pasado año en el marco del llamado Foro Tripartito de Diálogo.
Asuntos Exteriores considera que las medidas acordadas en este foro representan "la superación de una política de aislamiento de los habitantes de Gibraltar y el establecimiento de una política de cooperación con su entorno".Pero esta nueva política, aclara, "no supone que la cuestión de fondo esté resuelta", en alusión a la de la soberanía, "o que se abandonen las reivindicaciones históricas de España con respecto a la colonia".
El Gobierno, que define el contencioso como "un vestigio de los conflictos dinásticos del antiguo régimen", subraya que la soberanía de Gibraltar debe discutirse "bilateralmente" con el Reino Unido en el llamado proceso de Bruselas, paralelo al Foro de Diálogo. "El proceso de Bruselas está plenamente vigente", señala Asuntos Exteriores, que recuerda que el contencioso sobre la única colonia existente en Europa debe resolverse en el marco de la doctrina establecida por Naciones Unidas desde hace cuarenta años.
Exteriores expresa la voluntad de España de seguir dialogando en el foro tripartito tras los acuerdos negociados hace un año sobre el uso conjunto del aeropuerto, el pago de pensiones, el tránsito por la verja o la apertura de una sede del Instituto Cervantes, prevista para antes de final del presente año.
Uso del español
Para el Gobierno socialista, la apertura de este centro cobra una especial relevancia debido a que el uso del español "está decayendo entre los gibraltareños, en especial entre los jóvenes", hecho que -añade- no favorece su integración con los habitantes del Campo de Gibraltar. El libro incluye una colección de documentos básicos, comenzando por un extracto del Tratado de Utrecht (1713), por el que España cedió el Peñón a la Corona británica a partir del pacto entre el Rey de Francia Luis XIV y la Reina Ana de Inglaterra tras la guerra de sucesión española.
En el libro editado por el Ejecutivo español, se destaca que hubo una "imposición" de dicho tratado a España, puesto que Luis XIV lo negoció directamente con la Reina inglesa tras impedir "el paso por territorio francés de los plenipotenciarios españoles que deseaban acudir a Utrecht". Exteriores reseña que esta cesión incluía la ciudad y castillo de Gibraltar, junto con su puerto, defensas y fortalezas, pero no así las aguas territoriales, el espacio aéreo suprayacente y el istmo, cuya ocupación por parte británica considera "ilegal y contraria a los principios del Derecho Internacional". También puntualiza que la cesión se efectuó "sin jurisdicción territorial alguna" para el Reino Unido y que España goza de un derecho preferente para recuperar este territorio en caso de que la Corona británica decida "darlo, venderlo o enajenarlo".