Slow Food supone dar la debida importancia al placer vinculado al alimento, aprendiendo a disfrutar de la diversidad de las recetas y de los sabores, a reconocer la variedad de los lugares de producción, a respetar el ritmo de las estaciones. Supone conjugar el placer y la reivindicación del derecho al disfrute por parte de todos con un nuevo sentido de responsabilidad: una actitud que Slow Food ha llamado eco-gastronomía, capaz de unir el respeto y el estudio de la cultura enogastronómica con el apoyo a cuantos en el mundo se ocupan de defender la biodiversidad agroalimentaria. Para ello, los que se unan a esta asociación se comprometen a salvaguardar los alimentos, las materias primas, las técnicas de cultivo y de transformación heredadas por los usos locales consolidados en el tiempo –sobre todo las que tengan un carácter ecológico–. También propiciarán encuentros, actividades e incluso iniciativas de carácter privado que casen con esta filosofía y con los objetivos que persigue Slow Food. Eso sin olvidar que también servirán de fuente de información al consumidor interesado. Poner en contacto a productores locales y consumidores Slow Food tiene entre sus objetivos la "relocalización de la economía", de manera que la mirada del consumidor se gire de nuevo hacia el productor de su zona. Para ello, organiza convivencias, ferias, mercados y muestras de amplitud local e internacional, a fin de exponer productos de excelencia gastronómica y ofrecer a los consumidores responsables la oportunidad de contactar con los productores. También apoya circuitos de distribución alternativos como los mercados de productores, proyectos agrícolas con el apoyo de la comunidad o asociaciones de compradores, que contribuyen a disminuir la distancia entre productores y coproductores.
Historia
Slow Food es una asociación ecogastronómica sin ánimo de lucro financiada por sus miembros y que fue fundada en Italia en 1989 para contrarrestar la fast food y la fast life, impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales y combatir la falta de interés general por la nutrición, por los orígenes, los sabores y las consecuencias de nuestras opciones alimentarias.
Hoy, con más de 80.000 miembros en todo el mundo –en países como Italia, Reino Unido, Irlanda, Austria, Alemania o EE UU–, fomenta una nueva lógica de producción de alimentos, desarrollando programas de educación alimentaria y actuando a favor de la biodiversidad.