19 oct. 2006

Gillmor, el gurú del nuevo periodismo

Dan Gillmor, con su Mac, revisando cientos de correos electrónicos

Acabo de hablar con uno de los gurús del nuevo periodismo digital, ciudadano, Dan Gillmor. Valencia, la ciudad de las oportunidades, la comunidad donde muy pocos prefieren vivir de las subvenciones y optan por una sólida cultura empresarial, recibe a los más grandes y a los más creativos. "Nosotros, los medios" (We, the media") , el libro que he devorado más rápido (gracias Amazon), de Gillmor, me puso sobre la pista. Si quieres seguir el congreso, dáte una vuelta por mi otro blog: LA TELARAÑA. Recuerdo a los trolls, agitadores e insultadores profesionales (muy revueltillos últimamente) que hay eficaces herramientas para destaparlos, por lo que se agradece un poco de elegancia. La misma que ha tenido Gillmor conmigo. Quince minutos con el gurú. Ya conocerán sus opiniones. La foto le gustó. Allways on line.

Moraleda, el veneno, Los Chunguitos y la colleja de Sabina

Este blog lleva 1170 comentarios publicados. En estos días, preparando el libro sobre mi experiencia gaditana de los últimos dos años, me lo estoy pasando bomba, releyendo algunas cosas y comparándolas con la realidad. Recuerdo lo que se comentó cuando nombraron a Moraleda para ser el portavoz (o portacoz, según la necesidad) del Gobierno. Se me ocurre otra frase para estos días de veneno. “Uno crea lo que cree”. Fernando Moraleda siempre fue un chico aplicado, y era, es y será el mayor creyente del nuevo socialismo de Zapatero. ¿Es Moraleda un socialista venenoso, envenenado o temeroso del veneno? Por Dios, que lo cambien y que ZP nombre a un profesional del periodismo. Pero ya. Que lo devuelvan a Agricultura y mande a Espinosa a Galicia.Seguro que saldremos ganando, aunque no sé que piensa la cabaña ganadera, como nadie les consulta para nombrar ministro.

En su etapa al mando de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) hizo lo que tenía que hacer, ser el brazo agrario del PSOE, siempre atento a las llamadas de la SER para atacar al Gobierno de Aznar. Y nunca terminamos de enterarnos de cómo quedó el asunto ése de las ayudas comunitarias. Él sabrá. Durante tres años me encontré en muchas ocasiones con Moraleda por los pasillos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y siempre supe que era una persona con mayor relevancia de lo que aparentaba. Y supe, antes que nadie (no me preguntes por qué, Fernandito) de su excelente relación con ZP. No me caía mal. Y uso el pasado, porque su amenaza (de la que se hacen eco las personas de bien en esta profesión) me parece preocupante. Yo creo que con tanta presión, a Moraleda se le ha ido la pinza momentáneamente. Habrá que disculparlo, pero lo justo.

Moraleda se cree fuerte y probablemente lo sea, pero solo hasta la próxima cita electoral. Es su privilegio, pero si amenaza a los periodistas, si quiere saber hasta dónde llega el veneno del PP, debería tener cuidado. Hay tantos que saben tanto. No solo Rubalcaba. Y no es que él tenga algo que temer. Bueno, yo no lo sé, en realidad no sé nada de él. En serio, no es coña. Pero conozco a otros que dicen que saben mucho de otros que estuvieron con él. En fin, ellos mismos.

Moraleda debería haber sido ministro de Agricultura y no Elena Espinosa. Yo creo que lo habría hecho mejor, porque era lo que siempre deseó cuando yo tenía tratos con él. Un día, una persona con ínfulas de ministra vallisoletana, desató una verdadera caza de brujas porque se creía que Moraleda tenía filtraciones gubernamentales en Agricultura. Era listo y si ahora echamos un vistazo al organigrama nos explicaremos algunas cositas. Moraleda suele leer blogs. Y hay blogs venenosos, Fernando, ten cuidado que te intoxicas. Y no hay antídoto. Después llega Montilla y se enfada, aunque el cordobés tiene razón, porque hay cada excluyente catalán que te cagas por la patilla.

Desde luego descarto, con solemnidad, que Moraleda haya saboteado el hilo musical de una redacción madrileña que yo me sé. Mis compañeros me dicen que nunca han escuchado esa cancioncilla que Moraleda tararea entusiasmado por los pasillos de La Moncloa (esto si es coña): “Dáme veneno que quiero morir, dame veneno…”. Chungo, Fernando, lo de la advertencia es chungo. Por cierto, que menos mal que me ha dado tiempo a comprar el libro del Sabina. Antes que. Manda cojones, Moraleda, Los Chunguitos revisited y la colleja de Sabina, de la que nadie habla…