11 ago. 2015

El concejal, el libelo y otras historias

Santiago Galván. Foto Juan Carlos Toro (LVDS)

Cada vez aguanto menos a los falsos, es que me repatean el estómago. Y menos aún cuando además se creen que no te das cuenta de su falsedad. Encima de malas personas son bobos de solemnidad. Hoy he marcado distancia con uno de esos malos y bobos personajes, y Dios sabe que tenía que hacerlo para no tener que aguantar más que me estreche la mano y me sonría cuando nos encontramos en algún acto o por la calle. Un tóxico menos. Que le den. Un tipo capaz de vender su alma al diablo por unas monedas, y de engañar a gente profesional. Punto.

Un libelo es un escrito en que se denigra o infama a alguien o algo. Ante uno el afectado tiene que reaccionar y puede elegir varios caminos. Puede recurrir a la denuncia judicial, a ofrecer una explicación pública que refute punto por punto las acusaciones o (no lo recomiendo) sacudirle una buena bofetada al autor consciente de que la falta tendrá una sanción. Creo que la primera es la mejor opción, y eso ha hecho Santiago Galván, uno de los ediles del gobierno local socialista apoyado por 
Ganemos e IU aunque no estén el ejercicio del poder. Punto.