19 jul. 2007

La despedida de un trabajador de Delphi

He recibido esta carta hoy:

La vida nos pone a prueba constantemente, y a decir verdad, jamás me imagine escribiendo esta carta. Reconozco que en estos momentos escribo con rabia, e indignación pero también con cierta dosis de esperanza, aunque pueda resultar extraño o contradictorio.

Esta historia que comenzó aquel lunes, 19 de octubre del año 1981, (hace ya casi 26 años) también tiene un final, aunque nunca fue deseado por nosotros, y si los politicos cumplen sus palabras, seguramente, será un punto y seguido, pues como dicen, pronto volveremos a encontrarnos en otra empresa.

El motivo de esta carta no es otro que despedirme, ante la imposibilidad material de despedirme personalmente de cada uno de ustedes.

Desde estas líneas, quiero despedirme de todos (compañeros y compañeras). Porque os debo muchos momentos buenos, que me han enriquecido personalmente. Os doy las gracias por los simples “buenos días”, por los guiños de ojos, por los besos y los abrazos, por ayudarme a usar la fotocopiadora o proporcionarme aquella información que necesitaba, por el intercambio de sonrisas, por compartir los cafés de las 7 de la mañana, por los cambios de turnos, por tantas y tantas pequeñas, pero importantes cosas…

Para quienes no tuve la suerte de conocer, también les muestro mi agradecimiento, porque merecen mi más sincero respeto y admiración profesional, porque todos y todas formábamos el corazón y el alma de DELPHI en Puerto Real.

Hasta siempre compañeros/as.
Luis Ojeda Aparicio
DELPHI NO SE CIERRA