12 dic. 2009

¿Y si muere Haidar?



Me he dado una vuelta por la Plaza del Arenal, de Jerez, para testimoniar mi preocupación por el desenlace de la huelga de hambre de Aminatou Haidar. Me pregunto: ¿y si muere la activista?¿qué será del pueblo saharui?¿qué haremos en España?¿cómo reaccionará Estados Unidos?¿y el Frente Polisario? ¿una guerra en ciernes?
Me entero por la agencia OTR que la activista saharaui Aminatou Haidar, que permanece en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote tras su expulsión de Marruecos, entró hasta en seis ocasiones en El Aaiún sin identificarse como ciudadana marroquí en el control de pasaportes del aeropuerto, según informaron fuentes diplomáticas. Además, en una ocasión se definió como ciudadana saharaui y pudo entrar en el Sáhara Occidental sin complicaciones.

Todo hace indicar que hay un cambio de actitud por parte de Marruecos en la entrada de activistas saharauis y que surge a raíz del discurso pronunciado por el rey Mohamed VI el pasado 6 de noviembre, con motivo del 34º aniversario de la Marcha Verde, en la que dio órdenes a "todas las autoridades públicas" de que redoblaran la vigilancia ante cualquier "atentado contra la soberanía nacional" y fueran "intransigentes" a la hora de preservar la seguridad, la estabilidad y el orden público.

"Atrás quedó la era de la ambigüedad de posiciones y de elusión de obligaciones. La persona ha de elegir abiertamente entre ser patriota o traidor, pues no existe una posición intermedia entre el patriotismo y la traición, como tampoco se puede seguir disfrutando de los derechos de la ciudadanía, a la vez que se reniega de ella, conspirando contra los enemigos de la patria", continuó el monarca marroquí.

Este pronunciamiento se produjo después de la detención de siete destacados activistas saharauis a su llegada al aeropuerto de Casablanca después de haber visitado los campos de refugiados de Tinduf, en Argelia. Rabat les acusa de haberse puesto "en contacto con partes hostiles a Marruecos" y Amnistía Internacional ha advertido que, si se les declara culpables, podrían ser condenados a muerte. No perdamos de vista este conflicto, e instemos a nuestro Gobierno a que encuentre una salida aceptable, actual y para el futuro.