18 abr. 2014

El incendio de la madrugá de Jerez

Foto cedida por su autor, Rafael Jiménez Velasco, uno de los testigos.
Nunca me han gustado los palcos en Semana Santa, que se acote y limite el centro de las ciudades con grandes estructuras, que la Carrera Oficial divida en dos el casco histórico de mi ciudad. Bajo mi punto de vista hace falta más claridad, más puntos de evacuación y cruces. Pero sobre todo lo que hace falta es formar e informar a los ciudadanos sobre cómo actuar en caso de emergencia en grandes concentraciones humanas. Y en eso hermandades y ayuntamiento no han hecho los deberes. Nunca pasa nada, hasta que pasa, y a lo grande. A tomar nota y celebrar menos en Twitter que todo ha ido bien. Así que menos botafumeiro cofrade en Onda Jerez y más spots aconsejando bien a los ciudadanos, que se juegan el tipo en grandes concentraciones humanas.
Ves la gente correr despavorida hacia tí, dando gritos, has escuchado un ruido, hueles y ves poco después la humareda, nadie sabe nada, pero ¿qué haces? corres, te arriesgas a caer al suelo y ser pisoteado. Lo más grave se dió bajo los arcos del mismo edificio del restaurante. Las personas empujan sillas, intentan ponerse a salvo hasta que llegan a la calle Larga y se encuentran la muralla de los palcos a un lado y la procesión discurriendo cerca del Gallo Azul.
Lo normal es mantener la calma, pero ¿cómo narices sabes si debes hacerlo o poner tierra de por medio? Menos mal que la plaza Esteve, en Jerez, no tiene palcos y es amplia, porque de otra forma el incendio de la freidora de churros del restaurante San Francisco habría provocado más daños por el pánico. Es sumamente revelador leer a personas que vivieron el incidente en algunos perfiles de Facebook. Y esperemos que haya un informe pericial con todos los detalles, y pronto.