13 feb. 2007

Javier Ruibal, la voz de mi tierra

Javier Ruibal es la voz de mi tierra, de mi sur al que siempre soñé regresar y donde ahora estoy. El día 28 me romperé las manos al aplaudirle cuando le entreguen la Medalla de Andalucía. Lo adelanto. Admiro a Javier por muchas razones, la primera y más especial porque anhela lo que yo, vivir y amar en mi tierra, y volver siempre a ella. Hoy me he sentido feliz al escucharle por teléfono, al leer el teletipo rápido, demasiado breve. Tiempo tendrá de entrevistas, homenajes y cariños. Javier, tú eres Andalucía.

Me siento bien, que os follen (igual os gusta)


Hoy le he visto en un hotel, cielos, al que pudo ser alcalde de una gran ciudad en 1979 (lamentable que no lo fuera) y también me he deleitado escuchando la conversación (rica como el turrón) de otro que pasa por tener una de las principales fortunas provinciales. Los dos se han saludado cortésmente. Hoy también he sabido que la pasta gansa corre por las cuentas de un sesentón, que presume de haber cerrado un "pacto de sangre" con el partido opositor. No solo lo sé yo. Me lo han contado, con todo lujo de detalles. No le voy a invitar a que se vaya de dónde está, pero la información va de orilla a orilla y terminará en el sitio apropiado: el despacho de una señoría. Y hoy me he dado cuenta de lo tremendo que debe ser para algunos bribones cruzarse con gente honesta que les mira a la cara, con la alegría que te da no tener cadáveres en el armario ni asuntos sucios de los que avergonzarse. No tengo ganas de escribir más. Y sé que esta columna solo la pueden leer en este blog, que no es de un grupo mediático vasco, ni gaditano, ni madrileño o internacional. Este blog es libre (¿se nota?). Y mi libertad es ésta. Buenas noches amiguitos, la Policía labora y algunos oran. Me siento bien aunque, Dios, me gustaría pasármelo tan bien como mi actor favorito en Good Morning Vietnam. ¿Por qué coño habrá tanto maricomplejines en las putas radios del entorno? Si no fuera por ellos...Ah, los comentarios no están moderados, de momento. Disfrutad del vídeo y de Brown.