16 feb. 2007

Lo siento, mucho




No quiero que os quedéis con ese último comentario, que me ha salido del corazón y que como tal ha de entenderse. Todos los que estuvimos en Madrid, tan cerca de la muerte, no podremos olvidar lo que allí pasó. Esa ciudad, mi casa durante cuatro años inolvidables, es también mi patria. Claro que lloré, amargamente, de forma desconsolada, solo, en mi casa, en la calle, por dentro y por fuera. Deseo, de todo corazón que de ese juicio salga algo que restañe, tres años después, la herida abierta por ese atentado. Varios compañeros nunca regresaron. Nadie sabe lo que supone escuchar los móviles sonando en Ifema, en ese inmenso tanatorio, una y otra vez. Ver los coches funerarios entrando sin parar, sentir las lágrimas, oler a quemado en Atocha y, días después, regresar a la estación para volver a Cádiz rezando lo que uno recuerda. Por su bien, espero que la verdad oficial que nos cuentan sea lo que realmente ocurrió. No quiero ni pensar otra cosa.
Confío en que el juez Del Olmo haya dejado un sumario justo, para todos. Recuerdo sus palabras, que he recuperado de internet...