31 may. 2014

A tod@s


Bueno, es sábado, con lo justo -puta crisis- vamos a por la tarde, que ya toca. Alejandro Sanz, sus canciones -más mías que suyas, la verdad- es una suerte de inyección de ánimo. Hace tanto tiempo que no lo veo en directo que es imperdonable. Su música está asociada a los buenos y los malos momentos, a todo. “Es fundamental que hagamos comprender a nuestra sociedad que apoyar nuestra cultura es apostar por nuestro futuro. Para ello, debemos desvincular la cultura y la educación de la política y exigir un pacto para protegerla”, dijo hace unos días Sanz. “Casi 500 millones de personas hablan nuestro idioma. Esto debería hacernos reflexionar en un sentido más práctico a la hora de enfrentarnos al reto de promover y proteger nuestra cultura. No solo se trata de una actividad recreativa, la cultura nos acerca a nuestra identidad y actúa como un catalizador, incentiva la creatividad, el esfuerzo y el afán de superación, nos hace más humanos” concluyó Sanz quien provocó los aplausos unánimes de los más de trescientos asistentes al foro. Fue el pasado 13 de mayor en el El Hotel Palace de Madrid que fue el escenario elegido por la Universidad de Georgetown para celebrar su Global Forum 'Momento España: Inspira-Actúa-Lidera', presidido por el Príncipe de Asturias.

Dos contra el viento


Menudo chasco se han llevado los y las que esperaban que Miriam Alconchel y Ainhoa Gil -secretaria general y de organización, respectivamente del PSOE en Jerez- fracasaran en las elecciones europeas. Su buen trabajo -con escasa ayuda de la dividida agrupación local- ha frenado en seco los comentarios negativos contra ellas. Hay partido, y Miriam Alconchel -que aprende rápido en Cádiz y Sevilla- no oculta según dicen, que estaría dispuesta a librar la batalla de las primarias y lo que se encarte. Suenan, solo eso, nombres como Mamen Sánchez, incluso Juan Pedro Crisol, aunque hay otras operaciones en marcha. Ahí lo dejo, que pronto habrá encuestas. Lo que tengo claro es quien vaya diciendo que tiene el apoyo de Susana Díaz debe andarse con cuidado, porque esas cosas no le gustan un pelo a la socialista que más poder acumula en Andalucía. Y más cuidado debe emplear al prometer puestecitos municipales. Mal empezamos.

Arias tras la tormenta

American Pie by Don McLean on Grooveshark
Todavía recuerdo como si fuera hoy el día que supe que Miguel Arias iba a ser ministro de Agricultura. Yo estaba en ABC de Córdoba, con uno de los periodistas que más aprecio, Antonio Castro, entonces director del periódico. Antes de irme para la capital del califato, en aquella Tertulia del Mamelón que organizaba los sábados en la SER de Jerez, Miguel Arias siempre venía a contarnos, ilustrarnos, de la importancia de Europa, aire fresco para la tertulia multicolor en la que nos lo pasábamos de miedo. Cuando aquel mes de mayo me decidí a irme a Madrid fue una de las mejores decisiones de mi vida. Aprendí mucho a su lado, estar en el Gobierno fue una experiencia clave en mi vida, en todos los órdenes. Por eso sé, a ciencia cierta, que lo del machismo, su colosal metedura de pata usada hasta la indecencia en la campaña, se cae por los hechos.  
Miguel Arias dió más poder a las mujeres que a los hombres en su equipo, por méritos propios y porque ya sabía que una de ellas llegaría alto, Isabel García Tejerina. Nos enfrentamos todos y todas a variadas calamidades y lo hicimos a su estilo, con profesionalidad e inteligencia, pero he de decir que entonces Miguel tenía asesor@s que eran amig@s y no pelotas o ineptos impuestos por el aparato del partido y eso es importante en la vida. Lo que ha tenido en esta última campaña merece un calificativo que me ahorro.
Desde el aprecio y el respeto que le tengo, suerte. Y gracias por aquella experiencia, aunque algunos impresentables nunca vieron con buenos ojos que un periodista jerezano, de clase modesta y familia muy digna, con pasado innegable de izquierdas, sin apellidos típicos, fuera su asesor, y amigo. El mismo que regresó a su trinchera y ahora es cronista, con iPhone (en la foto), de sus actos. Buenas tardes y buena suerte.