9 feb. 2007

Armas de destrucción masiva y carniceros de la opinión

Supongamos. El PP (y Aznar) deciden que el candidato a la presidencia del Gobierno sea Rodrigo Rato, vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía. Paralelamente, se opta por Mariano Rajoy como candidato a la presidencia de su comunidad autónoma, Galicia. España habría "modulado" su presencia en la guerra de Irak o bien la habría limitado a ayuda humanitaria (real, no de camuflaje), económica y de desarrollo. Nadie sabe si se hubiera producido o no el atentado aún no explicado del 11 M. Da igual, no pasó nada de eso. Zapatero llegó al poder por "accidente" (es como calificó el atentado de Barajas ¿no?) tras una masacre que nunca olvidaremos los que la vivimos. Y ahora nombran ministro de Justicia a "un duro con malas pulgas" (dice El País) tras un ministro del Interior, Rubalcaba, del que muchos no nos fiamos.