17 dic. 2006

El presidente del Cádiz CF 'juega' a la política

Cuestión de cortesía, tacto y estrategia. La instalación de un videomarcador electrónico gigante, de treinta y cuatro metros cuadrados, sobre la estructura prefabricada del fondo sur del Estadio Ramón de Carranza –gestionado por el Cádiz CF pero de propiedad municipal- no solo amenazaría la integridad de los niños que asisten a un colegio anexo sino a los 3.200 espectadores que se sitúan los domingos debajo del marcador, según la delegación municipal de Urbanismo. Pero lo que amenaza también, y muy seriamente, es las relaciones institucionales del Ayuntamiento del Cádiz y la presidencia del club amarillo, inmersas en una crisis sin precedentes desde hace una semana. Por medio, el PSOE, que parece haber encontrado un nuevo filón político en el Cádiz CF en su estrategia municipal contra la alcaldesa gaditana Teófila Martínez y el PP.

El estadio Ramón de Carranza, propiedad del Ayuntamiento de Cádiz (cedido al club por una peseta y cincuenta años) se ha convertido en el escenario político del nuevo debate entre populares y socialistas, con un empresario del sector oleícola cordobés, Antonio Muñoz, que ahora apuesta muy claramente por la Junta de Andalucía y la Diputación Provincial de Cádiz, instituciones gobernadas por el PSOE. El presidente de la segunda, Francisco González Cabaña, se distanció del club, incluso negándose a asistir a la tribuna, pero las cosas han cambiado notablemente. El club interesa.

(La historia la cuenta hoy EL MUNDO DE ANDALUCIA)

La tragedia de la patera de Rota, al cine

De noche, casi tocando la costa con los dedos, un violento temporal se cebó con una patera, que un día antes había partido, abarrotada de inmigrantes, de un lugar sin nombre de la costa marroquí entre Asilah y Larache. Cada uno había pagado 2.000 euros a la mafia organizadora de la travesía. Subieron a la patera 45 personas, pese a sus apenas ocho metros de eslora y dos de manga. El salvamento fue un desastre absoluto de organización por parte de las autoridades españolas. De nada sirvió la cercanía de la bien dotada Base Naval de Rota. Solo cinco se salvaron, entre ellos los bien pertrechados patrones. Al día siguiente, el mar fue dejando en las playas gaditanas treinta y siete cadáveres. Un espanto. La historia llegará al cine de la mano de Chús Gutiérrez
(EL MUNDO de ANDALUCIA publica hoy una información amplia sobre el tema)