31 may. 2007

Un blog en ruta: Almería

Nuevos cometidos, nuevos enfoques. Este blog va a experimentar cambios, será un blog en ruta, con las sensaciones, las imágenes y los sentimientos de un viaje que comienza por toda Andalucía. Estoy en Almería, la tierra de mi padre. Y la actualidad política aquí es tan vertiginosa como en cualquier provincia. Las comunicaciones transversales en Andalucía son necesarias, estrechan lazos culturales y, sobre todo, comerciales. Buen asunto para el debate de las autonómicas, que nos hurtarán solapándolas con las nacionales, como siempre hace Chaves. No es lógico que haya que pasar seis horas en trenes nada acordes con los tiempos que vivimos para ir de Cádiz a Almería y viceversa. He venido por la A92 y el paisaje es muy especial. Conectado con Radio 5 en AM. La Onda Media, la única que no se pierde por estos parajes. Si hubiera llegado dos días antes habría podido hablar con Antonio Garrigues, que en Almería ha reunido a decenas de empresarios interesados en su experiencia y en la necesidad de incorporar la formación como algo imprescindible en sus ejercicios fiscales. Hay que invertir en formación. La provincia tiene un problema de imagen en el exterior, el dinamismo que aquí se aprecia es superior a otras provincias andaluzas, pero no se conoce fuera. Al pasar por Nacimiento me he detenido unos minutos en Las Alcubillas, la tierra en la que mi familia, huyendo de los nazis en Francia, se refugió en la dictadura. Tiempos duros, la aldea está casi vacia. Manuel, primo de mi padre, me dice que los fines de semana sí, que se reúnen los que viven fuera y pasan un buen rato tomando un buen vino, de Almería. Tiene un invernadero. Vive en El Ejido, "no veas la que hay montada con el concierto de los Rolling Stones". Almería me trae más recuerdos, y este clima, pegajoso y agradable, la bruma y el sol, que se ha colado a las siete de la mañana por la ventana del hotel. Gracias a Dios.

Desmontando el pachequismo


No, Pacheco parece que no dimite, de momento. ¿Es eso importante? Puede que sí y puede que no, pero no le imagino sentado en su incómodo escaño (¿podría haberlos hecho más confortables mientras era alcalde no? Pero no podía pensar...) durante cuatro años viendo reinar a Pilar Sánchez recibiendo todos los apoyos en un PSOE pacificado donde Pacheco ya no se come un colín porque no tiene nada que ofrecerles, acaso su silencio comprensivo. Aunque igual se pasa los cuatro años como Felipe González. Parece que Pacheco no dimite, pero es urgente desmontar el pachequismo en la ciudad (por supuesto en el ayuntamiento) ¿cómo? Yo no lo sé a ciencia cierta, pero si es urgente, muy urgente. Porque es sano para la ciudad.