19 mar. 2012

La Pepa detiene la campaña



El Doce se queda en mucho menos de lo que nos prometieron a todos. Pero da igual, al menos nos queda el espíritu de aquella Carta Magna de nuestros diputados doceañistas. No me puedo quejar, porque he estado por encima de todas las autoridades. No me entiendan mal, me situé en una plataforma frente a la Pepa, que lucía como nunca lo ha hecho. El monumento ha sido sometido a una limpieza a fondo. He visto al Rey contento, más a Sofía, a Griñán preocupado y dando ánimos a los suyos, a Teo gozando, a Soraya guapa y decidida, Rajoy sin dar pistas a nadie y a los periodistas un poco indignados con el trato dispensado.


Lo de la sala de prensa que nos montaron, en el patio de un colegio, sin medios dignos, apenas una pantalla plana y sillas para seguir una conferencia al uso, es de juzgado de guardia. Cutre. Y la gente, el pueblo, demasiado lejos de todo tras las vallas. Unas pantallas hubieran estado bien. Me da igual, vistos desde arriba todos tienen la misma estatura porque todos, en teoría, somos iguales y la Constitución nos ampara. La de 1978, que se reforma cuando a les interesa a ellos y no cuando el pueblo lo demanda. Os dejo esta bellísima canción de Inma Mora y Joaquín Sabina, que me sabe más al Doce que todo lo que hoy he vivido. Y no me vengan con politiqueos baratos, que me refiero a la vida, a la historia. A mi Cádiz.

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