29 oct. 2013

Ruibal, nuestro y muy grande


Recuerdo, con orgullo, aquellos días de locura cuando llegué a Madrid desde Córdoba, me solía perder por las calles. Volver de noche a Moratalaz, buscando aparcamiento. Luego a la calle Gasómetro, el mejor lugar. Mi apartamento. Salía sin rumbo fijo, buscar una boca de Metro era la solución, rápida, para volver a casa. Comprar los viernes la Guía del Ocio y puntear todas las citas que no me podía perder. Quedar con los amigos que espero no haber perdido por esa manía mía de hacerlo dedicando tiempo a quien no lo merece. Una noche, concierto de Javier Ruibal, en la Sala Galileo. Tanta alegría al verlo, al sentir mi tierra. No sé cuantos conciertos he visto de Javier, y no me canso, y me emociona su voz, su quejío vacilón, andaluz, inconfundible. Me compraré su nuevo disco, nada de bajarlo. Un disco en familia. Javier, nuestro y muy grande

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