14 sept. 2014

The kids are alright, y en Jerez


Gracias a Manu Benítez y a los Smiling Bulldogs -a quienes no conozco pero un día me gustaría cantar con ellos algo de The Band- por el espléndido concepto de festival que ayer organizaron con enorme éxito (no exagero) en el recinto de El Alcázar de Jerez. Recrear con versiones increíbles el festival de Woodstock me hizo recordar muchas cosas, como los grandes esfuerzos que hicimos en los ochenta con el festival de pop y rock Alcazaba, de donde salieron grandes bandas como mis adorados 091 y Danza Invisible.
Pacheco creyó en un equipo de jerezanos ilusionados y nos pusimos manos a la obra dando a Jerez un prestigio pop acreditado, con la presencia en la ciudad de los mejores grupos de la movida. Ayer, Smiling iban dando paso a otros invitados, creando un manto acogedor mayúsculo, una base musical, una muralla sólida para Merche Corisco o Nacho Salmerón (¿serás mi profesor de guitarra de una puta vez?), fotos en la pantalla de aquellos que desaparecieron de este mundo o que siguen en otras lides.
Aromas de The Band, The Who, Janis Joplin, Santana, Joe Cocker o los Jefferson Airplane, y más. Ya no salto como cuando era mozo, pero se me iba el cuerpo con las notas (musicales), de la mano de mi increíble Carmen, a la que relataba anécdotas mientras agotaba los minutos de mi cumpleaños, feliz como un enano.
Canté, hasta la afonía, Somebody to love, de Jefferson Airplane. Y lo que más me gustó, de veras, fue la mixtura de edades unidas y la sorpresa de un edil del PP, buen amigo, cuando salía del concierto, flipando. Claro amigo mío, eso también es Jerez, necesitamos respirar, nuestra música, muy de vez en cuando. Somos más de lo que refleja Onda Jerez TV, mucho más. 

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