28 dic. 2014

Unas cositas

Va a acabar 2014 y tengo que deciros unas cositas. Primero que ha sido un año horroroso en el que hemos sentido los efectos colaterales de cómo se promete una cosa y se hace la contraria sin el más mínimo pudor. No me trago nada de la recuperación hasta que nos llegue el crédito, los apoyos de verdad a las pymes, a los autónomos, a los ciudadanos de infantería. No va a quedar más remedio que mojarnos como nunca lo hemos hecho estos años. Dando la cara, asumiendo compromisos, cada uno en su trinchera. En la mía noto demasiado miedo. Y no me extraña.
Pasa el año y ni un solo banquero, y menos aún esos directores de sucursales que engañaron a tantas buenas personas, han dado con sus huesos en la cárcel. Y eso que UPyD aprieta el acelerador, pero cada personación les cuesta un ojo de la cara, la Justicia tiene tasas insoportables.
A mí no me valen las excusas de que seguían instrucciones. ¿Y la ética? ¿y la honestidad? ¿y la profesionalidad? A ver si un abogado de esos que han encontrado un filón en la defensa contra los abusos bancarios se centra en esos escalones bajos, los que mintieron a buenas personas que perdieron sus ahorros por confiar en "su" director de banco o caja.
Si Rajoy se levantara en 2015 un pelín más sensible, yo que él agarraba el BOE y decretaba la nulidad de esos productos bancarios tóxicos, la de la cláusula suelo y además con efectos retroactivos (que nos devuelvan el dinero robado), amén de aplicar la Constitución prohibiendo el desahucio por decreto. Rajoy puede hacer eso y más aún, si quiere. Es el presidente. Se daría un gustazo y dejaría con el rostro desencajado a más de uno de esos que critica de forma torpe. Hoy 28 de diciembre no he gastado ni una sola broma, a nadie. No está el horno para bollos. Estoy roto por dentro. Rock & roll.

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