12 jun. 2015

Política de Estado y estado de la política


No se han constituido los ayuntamientos y todos los partidos tienen su vista puesta en las ¿inminentes? elecciones generales, a finales de noviembre o en la primera quincena de diciembre (13). Y ya hay signos de actividad. En esa guerra la provincia de Cádiz será otra batalla clave porque en todos los partidos hay serios movimientos y justificaciones para situarse en eso que se conoce como “puestos de salida”.  Eso sin contar los cambios que se producirán en la Administración con el nuevo Gobierno andaluz de Susana Díaz. Un trabajo que se antoja intenso, apasionante, lleno de aristas y de novedades en todos los sentidos. Es, vayan acostumbrándose, el nuevo tiempo. Aunque, en el fondo, deberíamos hablar de la segunda transición. Díaz ha crecido políticamente, mucho. Y aplica los cambios.

Por eso ya no vale con tener los apoyos necesarios en la mesa camilla. Hay que tener una hoja de servicios impecable, llena de logros, se valora la eficiencia, la capacidad de resolver problemas y no crearlos a diario, la fuerza de soportar el día a día y, sobre todo, la honestidad.  La fiscalización de la acción de gobierno, de la gestión política, nunca ha sido tan intensa. Desde dentro y desde fuera. En el seno de cada partido y en la bancada contraria que, en algunos casos, ha dado su confianza pero no un cheque en blanco. De todas formas no descarten que haya novedades, equipos de gobierno tras las generales, superados miedos y expectativas. 2015 es el año del cambio, y 2016 el de la consolidación de muchas de las medidas que siempre hemos soñado y que ahora serán realidad.

Cádiz capital, tras el generoso apoyo del PSOE al líder local de Podemos, José María González, se convierte en una especie de laboratorio, de espacio de ensayos y donde el profesor tendrá que demostrar la eficacia de sus fórmulas. González será alcalde gracias a González. Menuda lección de coherencia política le ha dado el PSOE. Imagino que ambos reflexionarán cuando el regidor González tenga el bastón de mando de la ciudad trimilenaria. La pregunta es si Teófila Martínez permanecerá o no en su escaño de portavoz de la oposición estos cuatro años o si mostrará inteligencia emocional dejando el cargo, facilitando la regeneración, centrándose en la política nacional, incluso en la provincial. Rita Barberá ha renunciado a su acta de concejal en Valencia, como Pedro Rodríguez en Huelva. Son de su generación. 

Pero donde el terremoto es total es en la Diputación Provincial de Cádiz, que va a presidir, y es histórico, una mujer: Irene García. La actual secretaria general del PSOE gaditano, ex alcaldesa de Sanlúcar de Barrameda, tiene una oportunidad de oro de gestionar mucho mejor la institución provincial, cuyo pasado reciente nos dará tardes de gloria a poco que Irene escarbe un poquito y abra puertas y ventanas. Irene García tiene todas las claves necesarias y esperemos que no opte por pasar página y exija responsabilidades a quien corresponda. Pepe Loaiza ha perdido dos sillones, San Fernando y la Diputación de Cádiz, desconociéndose lo que será de él en un futuro próximo. Hay quien lo sitúa camino de Madrid o de su despacho de abogados, donde tendrá menos agobios.

La pregunta del millón es, tal como argumenta el periodista Manuel Becerro en El Mundo: “¿Por qué sí en Cádiz y no en la Junta?”. Analiza la complejidad política de Andalucía, pero habría que preguntarse la cara de póker que pondrá Juan Manuel Moreno Bonilla cuando haga este lunes el recuento de las bajas y el resultado de los partidos disputados hasta ahora, municipales y autonómicas. ¿Tendrá eso efectos en su futuro político? Ese debate, que no se ha abierto, es una de las grandes incógnitas. Y más en la provincia de Cádiz, donde alguien tendrá que asumir la responsabilidad de la gran derrota y lo que viene pasando.

En mi pueblo, de momento, hay acuerdo de investidura para que la socialista Mamen Sánchez sea la alcaldesa gracias al apoyo de IU y Ganemos Jerez que no se integran en el equipo de gobierno, integrado por 7 ediles, que asumirán todas las competencias (¿tendrán dedicación exclusiva?) pero que contarán con ayuda de muchos funcionarios de alto nivel cabreados con el trato recibido. No entiendo, la verdad, la razón por la que no gobiernan juntos. Se irá viendo. Raúl Ruiz Berdejo (IU) sería un gran primer teniente de alcalde. Y ganas no le faltan, pero un tipo valiente como él debería mojarse más. 

Habrá pocas vacaciones este año para la clase política andaluza, sobre todo si Rajoy nos sorprende con un leve adelanto electoral de las generales. Su mapa nacional ha cambiado de color, sobre todo en grandes ciudades, emblemáticas, como Madrid. Les confieso que espero que Carmena, con Carmona, devuelvan a mi otra patria de corazón la alegría que una vez tuvo, esos años del Cuéntame, los de Tierno Galván. Aire fresco y arreglar los problemas de quienes siempre han perdido estos años.

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