9 sept. 2015

Antonio Sanz contra el tsunami

Antonio Sanz, en la foto de su 'otro' perfil de Twitter @11Oscar2
“Esto es un simulacro, dirección general confirma que se acerca un tsunami con una altura de ola de cinco metros…” De fondo se escucha la voz de Antonio Sanz Cabello, actual presidente del PP de Cádiz y delegado del Gobierno central en Andalucía. No es extraño, Sanz es un experto radioaficionado (EA7AE), voluntario de Cruz Roja y encargado de comunicaciones y coordinación en Cádiz. Desde mayo de 2012 tiene perfil en Twitter, @11Oscar2, no es ningún secreto, aunque el político siempre ha intentado que su afición solidaria quedara al margen.

Incluso hay un vídeo, subido el 7 de febrero de 2013, por una persona identificada como Antonio S. (es lógico pensar que sea Sanz) donde se refleja el simulacro de algo que, pese a ser muchas veces ignorado por las autoridades, se podría dar en cualquier momento en la costa gaditana: un tsunami. Es la otra cara de Sanz, uno de los políticos con más poder en la comunidad autónoma. Del delegado del Gobierno en Andalucía dependen la Policía Nacional, la Guardia Civil, la Agencia Tributaria, y toda la administración periférica del Gobierno central. Pero ¿es compatible todo? ¿de dónde saca el tiempo para tantas actividades?


Según se explica en la introducción del vídeo, el día 1 de diciembre de 2012 se procedió a realizar el ejercicio anual de despliegue de la red de emergencias (REMER) en la provincia de Cádiz “utilizando los datos del maremoto de Lisboa de 1755”. Un tsunami que hoy en día, con la población costera tan elevada en la provincia, causaría miles de víctimas y más en verano.

“La REMER se desplegó nada más sentir el primer terremoto, informando al CECOP de los daños que se han producido y esperando a que llegue la ola de marea para informar de sus efectos en la Bahía (Zona 2) con el fin de facilitar el acceso a las fuerzas de búsqueda y rescate. Las Zonas 1, 3, 4, 5 y 6 apoyaron las comunicaciones de la Zona 2”. Los participantes en el ejercicio no paran de informar de que se trata de “un simulacro”.

¿Qué hacer ante un tsunami?
Hasta ahí bien, pero hemos sido informados sobre qué hacer, a donde ir si se produjera un tsunami ¿servirían las costosas pantallas instaladas en la capital si se quedan sin suministro eléctrico? Probablemente fueran de enorme ayuda, como también lo serían los medios de comunicación pero ¿cuentan con protocolos y equipos autónomos en estudios y centro emisor? La radio sería el mejor medio de comunicación. Nadie quiere tocar mucho este tema, quizás por temor a que tenga un impacto negativo en la economía. Pero ¿no creen que las autoridades debían cumplir sin reparos ese nivel de información, por seguridad?

El 4 de octubre de 2005, en este blog, y también en EL MUNDO DE ANDALUCÍA, este periodista publicó un reportaje sobre la posibilidad, nada remota, de que Cádiz pudiera sufrir un tsunami. Ninguna insensatez, nada de alarma innecesaria, pero la verdad es que el terremoto que sacudió Lisboa en 1755 y llegó a la costa de Cádiz en forma de gigantesco tsunami, con olas de 12 a 15 metros de altura, podría repetirse dentro de 200 años, ya que el "periodo de retorno" de estos fenómenos establecido para la zona es de 450 años. 

No hay muchos estudios al respecto, pero algunos –por ejemplo éste de 2010- dibujan un panorama muy complicado para la población gaditana, cuyo nivel de información debería ser mayor. Son previsiones pero la naturaleza es imprevisible, podría ocurrir. Ocurrirá.

Así lo aseguró entonces Emilio Carreño, director de la Red Sísmica Española, en la tertulia titulada "250 años del gran terremoto y tsunami de Lisboa", organizada por el Colegio Oficial de Geólogos de Madrid. En 2005 se cumplieron 250 años del terremoto de Lisboa. José Antonio Aparicio sostenía entonces que si algún día se produce un terremoto como el de 1755 y en la misma zona epicentral, “sólo dispondremos escasamente de una hora para situarnos en un lugar seguro, al menos lejos de las playas o del litoral. La velocidad media de propagación de las ondas marinas oscilará entre los 350 y los 400 km por hora, la cual fue algo mayor en el maremoto de Asia, calculada entre 450 y 500 km por hora”.

No salir de la ciudad…
Según declaró entonces José Antonio Aparicio, un prestigioso técnico andaluz en Protección Civil, debemos estar preparados para recibir olas de hasta 13 metros en algunos puntos de Huelva (más cercana a la zona epicentral) y no más de siete metros en las costas de Cádiz, referencias que serían mucho menores si el terremoto se reduce en magnitud, lo cual no es mucho si lo comparamos con los doce o quince metros de muralla que tienen algunos lienzos de los que se rodea la ciudad de Cádiz o los más de 30 metros de altura que tienen algunos cabos como el de Roche. En Asia, la altura media de estas olas varió entre los 7 y los 10 metros, calculándose en 17,5 metros las más altas.

Posteriormente, diez años después, en La Voz Digital, el mismo técnico ofrecía seis puntos a tener muy en cuenta en caso de tsunami en Cádiz: “Bajo ningún concepto hay que intentar salir de la ciudad. Ni habría tiempo ni forma. Aunque se pusieran los cuatro carriles sentido San Fernando en una hora se estima que podrían salir unos mil coches. La flota actual de vehículos en Cádiz alcanza los 50.000. Además, esa vía quedaría completamente inundada en caso de maremoto por lo que el riesgo sería mucho mayor. Si la opción fuera salir por el puente Carranza no hay seguridad de que el enlace aguantara el envite del agua y además sería muy peligroso porque sus dos extremos también son inundables”. Esas afirmaciones, hechas diciembre del año pasado, no tenían en cuenta el segundo puente sobre la Bahía de Cádiz.


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