2 may. 2016

#Paradosdeciden26J


Forges, el genio, define la idea en una viñeta. El ciudadano lleva su pancarta con la siguiente leyenda: “Día del trabajo que necesitan cinco millones de parados”. Siempre me he hecho una pregunta: ¿Con tantos millones de compatriotas en paro por qué no se organizan y ponen precio a su voto? No sé si muchos de ellos se plantean votar o no el 26 de junio dado el desánimo y la desmotivación o el sentido del voto de los que lo hagan. Pero es cierto que no están organizados. Si lo estuvieran el lema de Podemos les iría al pelo: “Sí se puede”. Ellos sí que están muy indignados. Por eso su voto vale muchísimo. Y tiene precio, no en metálico, no es eso.


La iniciativa lanzada a las redes es bien sencilla. La elaboración de un programa- contrato de acciones mínimas y concretas, la primera de ellas situar la lucha contra el desempleo como la primera prioridad de todos los partidos políticos, de forma clara y mediante un documento firmado ante notario y medios de comunicación. Elevar el salario mínimo interprofesional, la derogación de las reformas laborales que tanto daño han hecho, la transformación radical de los servicios de empleo, incentivos reales e inmediatos a las iniciativas de autoempleo. Y más asuntos clave que no desgrano ahora pero que son sabidos y deseados. Si prosperara esta idea, hay que trabajarla.

Hasta ahora ellos proponen sus programas, que cumplen más o menos. Ahora le toca a la gente, a los parados, que nunca nadie ha tenido interés en organizar. Por algo será. Esto no es un 15M porque el objetivo no es crear un partido sino asegurar que no nos tomen el pelo con promesas laborales imposibles de cumplir. Sé que hay poco tiempo, que igual esto cae en saco roto pero estaría bien que los sindicatos convencionales, que necesitan acelerar su regeneración, no solo defiendan el mantenimiento de los puestos de trabajo, a los que tienen empleo, sino que se mojen más con los que no lo tienen, jodidos y sin formación por causas totalmente ajenas a su voluntad. 

Se puede crear una plataforma común, creo que muchas organizaciones estarían de acuerdo con el concepto y el objetivo: la puesta en valor del voto de los parados. Su voto masivo hacia una u otra tendencia puede cambiar el resultado de este 26J, de forma radical y agitar a la clase política, tradicional y emergente (ya menos) para que salgan de la batalla de egos y la ausencia de consenso sobre la necesidad de salir juntos del atolladero en el que nos han metido. Los parados decidirían este 26J si fueran capaces de organizar esta iniciativa. He pasado algunas veces en mi vida por el desempleo, en alguna ocasión resultado de ajustes de cuentas de falsos empresarios, y he sentido el dolor inmenso que produce ese trance, que no deseo a nadie.

Cuadro de Eurostat 2016

Lo que no es normal es que en España llevemos cinco años y medio soportando una tasa de paro superior al 20% (vean más abajo los datos de Eurostat), en total 66 meses de agonía laboral. No hay otro asunto –y menos el territorial- que sea más importante en nuestro país. No lo hay. Alguien debería preocuparse por saber una cifra: los fallecidos directa o indirectamente por la crisis ¿Esos datos se ocultan? No lo creo, pero es un buen trabajo. La angustia de las deudas sobrevenidas, la incapacidad para sacar adelante la familia, genera enfermedades y lleva a veces a decisiones fatales. Fueron noticias en el momento más duro de la lucha contra los desahucios. Seguro que recuerdan aquellos titulares. En España, entre enero y marzo se tenía constancia de 1.610.900 hogares en los que ninguno de sus miembros tenía empleo. ¿Se imaginan cada uno de esos dramas?

En esta campaña queremos saber qué van a hacer, porque después de cuatro meses ya conocemos suficiente sobre el grado de compromiso y las verdaderas intenciones de quienes quieren entrar o seguir en La Moncloa. Hay que organizar debates, entrevistas, programas de análisis, dar una enorme participación a los políticos pero también a los que votan. Y en eso las redes sociales jugarían un papel clave. Pero que no pretendan reducir el tiempo de la campaña, que no corran tanto, que esta vez necesitamos meditar muy bien nuestro voto, y más quienes están en paro. 

La secretaria general de UGT Andalucía, Carmen Castilla, dijo ayer en Córdoba (27.000 personas se manifestaron en las capitales andaluzas): "hace 130 años los trabajadores se lanzamos a la calle para pedir la jornada laboral de 8 horas, hoy los empleados públicos siguen pidiendo las 35 horas semanales, pedimos lo mismo que hace 130 años, después de cuatro años de gobierno que nos ha recortado todos los derechos conquistados y que habíamos conseguido para la clase trabajadora". Seguimos igual

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