18 ene. 2012

Gracias a Dios


Si estás alegre siempre hay alguien que va y te jode. Antes seguro que te aguantabas, pero ahora no. Ahora le das duro, donde más le duela. A cada cerdo le llega su San Martín, cada oveja encuentra su pareja, el zapato perdido se siente casi nuevo cuando descubre a su hermano en el sitio más insospechado, tu amor es más aún porque quizás no le habías visto como ahora le ves, encajan las piezas, pasan los eclipses lunares, luce el sol aunque sea de noche, amas sin haber tocado nunca a quien amas, y aprendes, al fín, a dar gracias a Dios, y hacerlo intensamente, en voz alta, sin miedo. Hoy lo he hecho, mirando el cielo, una noche preciosa, ante de emprender el camino a casa, dejando atrás la bahía camino de Jerez. Once grados.

Da gracias a Dios siempre que puedas, porque a veces seguro que él espera eso de tí, que le agradezcas cada día, una oportunidad más de hacer algo por los demás y por tí, que todo hay que decirlo. ¿Los malvados? No me olvido de ellos. Nunca, pero no me agobian ni entristecen. Espero en mi barraca de feria a que pase el patito, salvo que ya no uso la vieja escopeta de plomillos, ahora mi arma es otra: amar, convencer y luchar por lo que deseo, con todo mi corazón. Y eso les duele más. Mucho más. Jóse (con acento en la o) me lee todas las noches desde las alturas. Me dice que escribir como lo hago es mi mejor terapia. Mañana compartiré con vosotros una gran noticia. Os espero.

Buenas noches y buena suerte
Pepe Contreras

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