26 mar. 2013

A quien corresponda en esta crisis


No tengo insomnio, no acabo de llegar de una 'recogía', solo estoy ante el ordenador escribiendo, como hago desde 2005 en mi blog, la terapia contra el estrés y el agobio diario. En Facebook y Twitter siento el latir de muchos corazones tristes, pero valientes. No queda otra. No pretendo alarmaros pero mi indignación ha subido muchos enteros en los últimos días, y como soy, de momento, persona pacífica, he tomado algunas decisiones justo en el límite. Lo reconozco. Esta gente que anda por ahí dando lecciones de ética me da miedo. Gente tóxica, despreciable.
Una de ellas es no poner buena cara a los que, lo sé, son auténticos hijos de puta conmigo y con personas a las que quiero y con otras muchas que no se defienden porque bastante tienen con sobrevivir todos los días. Mi mayor advertencia a esos miserables es que les voy a dedicar algunos minutos de mi vida todos los días, a saberlo todo de ellos, a hacer que se sientan observados, analizados, culpables. Que vivan la misma desazón que vivimos millones en estos momentos. De periodista a responsable de esta crisis: sé que tu corazón es negro, como tu alma.

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