10 jun. 2015

El vuelco

18-05-15_485_Motril

El panorama político provincial gaditano dará un vuelco impresionante este fin de semana tras la constitución de los ayuntamientos y la elección de los alcaldes y alcaldesas. Dentro de cuatro años -por si no se han dado cuenta- lo que habrá cambiado es la legislación electoral. Listas abiertas para que podamos votar a aquellos ediles que realmente lo merezcan, se acabaron los paquetes cerrados. Van a cambiar muchas cosas, y quien lo duda se equivoca porque el camino iniciado no tiene vuelta atrás: habrá reformas del Estatuto de Andalucía. Susana Díaz ha centrado el mensaje, se ha puesto al frente del nuevo tiempo político y eso, qué duda cabe, tiene que molestar a sus opositores. Y Díaz ya no tiene mochilas.

Las 72 medidas acordadas este pasado martes entre PSOE y Ciudadanos son la primera parte de un guión de cuatro años, el primer tiempo de un partido que se libra con nueve millones de espectadores (Andalucía) atentos al juego en todo momento con un árbitro, Albert Rivera, cuya talla como hombre de Estado ha aumentado gracias a los acuerdos suscritos que persiguen la regeneración de la vida pública en España. Los documentos son públicos, fruto de la negociación entre los dos partidos, dándose la circunstancia de algunos puntos formaban parte del argumentario de la presidenta de la Junta y secretaria general del PSOE, Susana Díaz. No ha sido un copia y pega, sino el resultado de muchas coincidencias.

Sea como fuere, donde habrá consecuencias será en el PP una vez que hagan cuentas y examinen cómo ha quedado el mapa andaluz. En política se asumen las responsabilidades para lo bueno y para lo malo. En el seno del PP hay voces para todos los gustos y un sector no está nada de acuerdo con la continuidad de la actual dirección regional, creen que el cambio es necesario, la palabra mágica. Y en la provincia de Cádiz, cuyo presidente es el delegado del Gobierno central en Andalucía -lo que le ocupa mucho tiempo- Antonio Sanz, se tendrá que hacer balance. Han perdido el buque insignia, una formidable herramienta de influencia e inversión local: la Diputación de Cádiz. Y eso pesa, debe pesar, en su balance.



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