25 jul. 2015

Puentes para unir Cádiz

El segundo puente, ayer mismo, desde el ventanal de El Corte Inglés. Foto PC
(Leer escuchando Lady Madrid, de Pereza)

Si hay algo claro es que el segundo puente sobre la bahía de Cádiz es una realidad. Ha cambiado su perfil. Ya, ha tardado, ha costado mucho más de lo presupuestado, era más complejo de lo que se creía, pero Teófila Martínez no se quedará con las ganas de inaugurarlo porque el Ministerio de Fomento la invitará como diputada electa y el nuevo alcalde de Cádiz, José María González, ‘Kichi’, asistirá al acto con toda la Corporación, de la que forma parte la alcaldesa que ha dirigido la ciudad en los últimos veinte años. Además de que si se inaugura antes de las elecciones generales tengo claro que el acto lo presidirá el Rey Felipe junto al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.  Y no olvidarían a Teófila. Y Kichi irá al acto trajeao, como manda el protocolo, con un terno comprado en Eutimio, tienda clásica gaditana.

Pero ¿se imaginan por un momento que con una parte de ese presupuesto se hubiera acometido la rehabilitación del degradado casco histórico de Cádiz? ¿Cuantas acciones sociales se podrían haber ejecutado? La capital habría entrado en el selecto club de grandes ciudades que se han convertido en verdaderos parque temáticos culturales y comerciales. Miles de gaditanos habrían retornado a su centro, libre de infraviviendas, dotado de sistemas de movilidad (¿coches eléctricos?), carril bici, de servicios que eleven la calidad de vida de las personas. Imaginen por un momento esa urbe. Cádiz es una ciudad con enormes posibilidades pero, desde mi mesa veo el segundo puente y me pregunto dónde se van a meter tantos vehículos. Da miedo, desde el ventanal de El Corte Inglés, casi es de peli de miedo.

Nunca he terminado de entender la absurda rivalidad entre Cádiz y Jerez, pese a que administrativamente ambas forman parte de una mancomunidad y el flujo de personas que van y vienen de una a otra, por todo tipo de razones, es muy elevado. Yo disfruto de los placeres de Cádiz, de Jerez, de El Puerto, Grazalema, Sanlúcar, de toda mi provincia, sin sentirme extranjero o rechazado. Me integro y aprendo, porque la vida es un aprendizaje. Caray, paso por la sección de libros y caigo en que uno de los más vendidos es “Gente tóxica”.  ¿Es un aviso, una señal quizás? Cuidado con esa gente, apartadla y si no hay más remedio hacedles frente sin miedo, un buen mandoble estratégico (no físico, por favor) y al diablo.

Me cuentan los más cachondos que en esto de la rivalidad entre Cádiz y Jerez todo tiene un origen: el fútbol. El deporte debe unir no desunir, pero tanto el catetismo capitalino y como el jerezano nos han hecho mucho daño y nos ha debilitado. Por eso creo que la solución sería crear un equipo provincial que fuera autosuficiente sin necesidad de que, de forma directa o indirecta, tengamos que inyectarle capital público. Bueno, quizás no es prudente entrar en ese jardín. O igual sí. No veo yo a Kichi  y a Mamen Sánchez enredados ahora con el fútbol con la cantidad de problemas a los que tienen que hacer frente en ciudades.

El regreso
Uno no comprende el valor de vivir en entorno tan valioso como el Marco de Jerez y la Bahía de Cádiz hasta que se marcha fuera. Cada regreso te abre nuevas perspectivas, buscas el mar de la bahía, la desembocadura del Guadalquivir, los pueblos blancos de la sierra y el cielo, sobre todo el cielo de nuestra tierra. Si tuviéramos empleo y más perspectivas esto sería el paraíso, pero las cifras nos ponen los vellos de punta.

Cuantas veces, al ocaso en Las Vistillas o paseando por los jardines del Templo de Debod, cerca de la Plaza de España, en Madrid, he entornado los ojos imaginándome que al fondo no estaba el perfil de las montañas sino el mar de mi tierra. Imposible no emocionarse cuando uno sale de aquí y se cuela Cai por la radio, himno de Alejandro Sanz que borda Niña Pastori. Imposible que no se te remueva el alma, incluso si no eres de aquí. Imposible, también para mí no recordar las dos veces que viví en el Foro. Lady Madrid, de Pereza, es ideal. Es la canción que he elegido hoy para este comentario. 

Tras volver a Jerez, después de una segunda y durísima etapa en la capital del Reino, me prometí que nada ni nadie me impediría vivir, trabajar y luchar por mi tierra. En ello estoy, a tope. Pero adoro Madrid.


Mi deseo es que ahora que se habla de consenso, la nueva presidenta de la Diputación de Cádiz, Irene García, asuma sin complejos el liderazgo provincial suficiente con sus socios del PA para que haya mayor cohesión y eficacia en todos los objetivos nunca alcanzados por sus predecesores. 

Que se impulsen servicios mancomunados -como en Suecia- para abaratar los costes a los propios municipios y, sobre todo, a los administrados. Desde esta humilde atalaya me permito hacer reflexiones, proponer ideas, las defiendo, con el objetivo de que sirvan. Sean generosos y creativos con el inmenso poder que les hemos otorgado.

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