27 jun. 2012

Proteger y servir

Salvador de la Encina, Irene García, Manuel Jiménez Barrios,
Paco Menacho y Paco Lebrero.
El PSOE tendrá un nuevo, o una nueva, secretaria/o general el 14 de julio. Vamos, que o es Rafa Quirós o Irene García, alcalde de Barbate y alcaldesa de Sanlúcar, respectivamente. Ayer fui al acto de presentación de la candidatura de ella, que se muestra prudente en adquirir compromisos antes de saber si será o no la máxima responsable del socialismo gaditano, que vive sus peores momentos tras la pérdida de la Diputación Provincial de Cádiz, ahora gobernada por el PP. 
Amén de la sorpresa de ver súbitas transformaciones al griñanismo y algunos que no pegaban ni con cola en el acto, fue un encuentro masivo, distinto, con jóvenes y menos jóvenes 'renovadores'. Irene García puede aspirar al cargo gracias a la generosidad de un político chiclanero, curtido, con experiencia y talante: Manuel Jiménez Barrios. Y al apoyo de la agrupación que más delegados aporta al congreso provincial: Jerez. Con su secretaria general, Pilar Sánchez, a la cabeza.  Pese a las deslealtades que sufre (ya ha aprendido), pronto tendrá buenas noticias.
Jiménez Barrios tiene altura política porque, de otra forma, esta 'nueva mayoría' que ayer se comenzó a visualizar, no sería posible. Irene, por su parte, fue prudente ayer en su discurso. Otra persona, en su caso, tras las lindezas de 'los otros', se habría despachado a gusto. La alcaldesa sanluqueña, pizpireta, vestida de verde "esperanza", pronunció un discurso medido, prudente, saludó a diestro y siniestro y, con Fernando López Gil a su lado, no perdió detalle de las caras, gestos y comentarios a su alrededor.
Queda ahora una auténtica campaña electoral en la que, no nos engañemos, nadie nace ganador. Y la cosa, al tiempo, puede que se dirima por pocos votos. Por eso, sea Rafa o Irene, el PSOE tiene un enorme trabajo, doble, primero reconciliarse con la gente que le ha dado la espalda. Y luego entre ellos, porque un partido que en realidad son dos no va a ningún sitio, excepto al precipicio. En los coches radiopatrulla de la policía norteamericana se aprecia un lema: Proteger y servir. Esa es la clave: proteger a la gente de lo que está pasando y servirles, pero no servirse de ellos.

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