11 abr 2010

Crisis de gobierno en Jerez y cita en Cádiz



Llevo varias horas recibiendo tal cantidad de información, que dudo si no será mejor esperar al lunes para conocer el desenlace de una reunión clave, en la que participarán todos los concejales delegados electos del Ayuntamiento de Jerez, su alcaldesa, el secretario general del PSOE de Cádiz, Francisco González Cabaña, y la secretaria de organización del PSOE-A, Susana Díaz. En Sevilla, los máximos dirigentes del PSOE esperan resultados.
Sobre esa reunión (12,30 en la sede provincial de la Plaza de San Antonio) no hay más que especulaciones interesadas por todas las partes, y depurando todos los comentarios que vengo recibiendo desde ayer, creo que Pilar Sánchez ya sabe que se enfrenta a un encuentro decisivo para su futuro político. Se juega mucho el partido socialista si no apaga este fuego. Y lo veo crudo. Dice el maestro José Aguilar, a quien recuerdo con cariño en la etapa en la que ambos convivimos en aquel heroico Diario 16 Andalucía, que "Sánchez, que tiene en contra a más de la mitad de sus concejales y el mismo viernes tuvo que reconsiderar la destitución de uno de ellos, trata de maniobrar para volver a ser la candidata en 2011. Ahora bien, eso responde a una ley básica, no escrita, de todo político: cuando se llega al poder el primer objetivo que uno se plantea es hacer lo posible y lo imposible para no perderlo.Ahorrar en asesores es una medida correcta". (Más)
Es la segunda vez que llaman a capítulo a la alcaldesa y sus concejales. Ocho de ellos (pero puede que más) no solo discuten su modo de gobernar sino que ya, directamente, plantean a quienes les quieren escuchar, que Sánchez debe dar un paso al lado y facilitar la elección de otro alcalde (Casto Sánchez, Juan Pedro Crisol o Paco Lebrero) hasta las próximas elecciones.
Muy duro para ser aceptado por una alcaldesa que aún guarda algunos ases en la manga, y tiene una hoja de ruta este año más que suficiente (hay noticias positivas pese a la apariencia de catástrofe) para salvar el expediente y, quizás con IU, ganar las elecciones locales.
Me detengo sobre el caso de Paco Gil, máximo responsable del plan Urban. ¿Por qué cesarlo cuando el proyecto depende de fondos comunitarios, no pesan sobre el presupuesto municipal? ¿Acaso es un ajuste de cuentas político entre la alcaldesa tras la dimisión de su marido como jefe de gabinete y asesor y la diputada Mamen Sánchez por sus opiniones claras sobre lo que está pasando en Jerez? Suena a eso, la verdad, porque no se entiende ese cese.
El PSOE-A quiere adelantar la designación de los candidatos andaluces a junio como máximo. Hay encuestas realizándose y como socialistas y populares practican mucho el cambio de estampitas, los unos conocerán las de los otros sin problemas. Y todos sabrán el grado exacto de apoyo popular que tienen. Y entonces decidirán. Aunque quien decide es el partido (un eufemismo, me refiero al secretario general, a Griñán).
Dice el parlamentario Ignacio García (IU), que "parece" que hubiese "intereses de partido por mantener a una serie de puestos de asesores que, en el fondo, pudieran estar sirviendo indirectamente para financiar el partido", lo que podría explicar que se hubiese "tardado mucho" en "meterle mano a determinadas cuestiones y emprender esa política". Visión simple aunque atinada. De todos los asesores (algunos se han sorprendido a conocer a otros) hay algunos que tienen el pan y el puesto asegurado, según me cuenta. Incluso uno que le ha hecho un daño irreparable a la alcaldesa, lo que se verá en los próximos días cuando se desvele un episodio.
Lamento las desgracias ajenas y de todas me duele -porque sé que es una trabajadora incansable, leal a sus ideas y madre de familia- el cese de Susana Padilla. Sinceramente, Sánchez debería haber cuidado más a Susana, que ahora busca trabajo. Suerte de corazón. Y también al ex delegado de Comunicación del Ayuntamiento de Jerez, Juan Ramón Aramburu, que ha sido visto estos días por la redacción de Diario de Cádiz, medio al que, por lo visto, desea regresar, aunque tras los ajustes, despidos y crisis laboral vivida meses atrás, el asunto podría tener algún obstáculo. "Nunca debió marcharse, de verdad, mira que se lo dijimos", me comentó ayer el ex director de Diario de Cádiz y Diario de Jerez,hoy asesor del Grupo Joly, Manuel de la Peña, a quien Aramburu le debe mucho en su vida laboral.
Mientras, el ala dura del PP jerezano anda investigando determinadas prácticas empresariales, quizás legales, pero poco éticas, que nos depararán momentos inquietantes en breve. Un camino sumamente resbaladizo para los populares, que puede que se encuentren en ese trayecto a significados nombres de la ciudad que siempre han hecho grandes negocios con la ideología contraria. Ellos mismos.
A quien no debemos perder de vista es al ex consejero Antonio Fernández, absolutamente volcado en arreglar el asunto de Jerez. Eso le obliga pasar mucho tiempo en esta ciudad, pese a que reside en Sevilla donde ha rehecho su vida personal felizmente. Antonio tiene una innegable influencia, en negativo y en positivo, en todo lo que está pasando en Jerez. Eso lo sabe cualquiera.
El secretario general del PP de Jerez, el joven edil Antonio Saldaña, considera que el PSOE "no ha planteado un ajuste de cuentas económicas en el Ayuntamiento, sino un ajuste de cuentas político", por lo que aseguró que el Gobierno de Sánchez está "agotado", mientras que la ciudad "necesita que se abran las ventanas y entre aire fresco". Saldaña sostiene que "los jerezanos no están interesados en el culebrón interno del PSOE" y que lo que quieren es "soluciones concretas a problemas concretos". Y tiene más razón que un santo.
En el blog Ágora Socialista se dice: "es bien conocido que muchas veces, hasta que no se abre en un quirófano, no se sabe hasta donde va a haber que seguir cortando. Hay que dejarla gobernar con su equipo de gobierno, con los y las que quieran seguir asumiendo responsabilidades, y nunca lo hará a gusto de todo el mundo, que sobre esto ya hay tradición oral, desde la Grecia clásica, Esopo nos ilustraba, así como Lafontaine en el siglo XVII, con la fábula del molinero, su hijo y el asno".
Nota: La canción es de Cristina Narea, me quedé extasiado anoche, en el concierto de homenaje a Antonio Vega. Me gusta la madurez, su voz, ella es buena. Para que todo se pacifique. La foto retocada, preciosa, es de Esteban de Sousa (Flickr)